miércoles, 1 de octubre de 2008

01/10/08




Hoy no me siento nada bien, he debido de coger frio anoche y tengo un refriado de mil demonios que ha hecho del dia añlgo verdaderamente duro y agotador que solo ha hecho acrecentar mi dolor del pie y obligarme a plantearme si verdaderamente hice bien en marcharme de casa hace 5 dias. Sabia muy bien que tarde o temprano el sentimiento de arrepentimiento me surgiria, pero confiaba en que no aflorara tan pronto. Sin embargo se que ya no puedo dar marcha atrás y que debo seguir adelante, porque se que solo hay ya un camino en el que de verdad puedo confiar, aunque haya habido en estos dos dias varios acontecimientos que me hayan hecho plantearme esto ultimo.

Ayer por la mañana tras escribir en ti el motivo de mi dejadez y los hechos, acudi en la busqueda de Alex. No sabia si fue el encuentro con aquel chico del bar y el altruismo de Alex que me habían abierto la puerta de la esperanza en la esceptica pared con que yo representaba a la sociedad. Pero esta puerta pronto se cerraria pues camino a las escaleras llego a mis oidos una conversación abajo, reconoci la fina voz de Alex. Tras dar un par de pasos mas se me helo el corazon tras escuchar una nueva voz que se incorporaba a la conversación, era mi padre. De pronto entre en estado de shock, mis musculos se tensaron y mi cabeza se vio objetivo de millones de ideas contrarias que entraban y salian a velocidad de la luz. Tan pronto como me paralize recobre el control sobre mi misma, no podia permitir que esto acabara tan pronto y di media vuelta hacia el cuarto de donde me había despertado. El pie ya estaba mejor pero aun asi esa carrera no le vino nada bien y en un bajon di un tropiezo contra un jarron haciendolo caer estrepitosamente contra el suelo. La conversación de abajo ceso. Me levante como pude y segui hacia el cuarto, cuando logre entrar escuchaba los pasos por las escaleras. Cerre rapidamente la puerta con un pestillo viejo y oxidado. Cogi mi vieja mochila y sin comprobar si estaba todo me la puse en la espalda. Observe con vista gorda la habitación y vi que solo habia una ventana sin verjas a la cual acudi abriendola apresuaramente. Heche un vistazo por ella y la decepción se apodero de mi, no había ni un arbol, ni un canalon como ocurria en todas las pelis en las que se daba esta situación. En ese momento unos puños golpearon la puerta a la vez que la grave voz de mi padre gritaba mi nombre incitandome a que saliera. Esta presion me hizo tomar una rapida decisión y sin pensarlo sali por la ventana descolgandome por la cornisa justo debajo de un contenedor de basura. Un metro y medio seria lo que me separaria del techo del contenedor, pero me parecio la caida mas larga del mundo. Llegue a la calle, y cojeando puse rumbo hacia el lado opuesto del sol, intentando sobrepasar a la sombra que proyectaba en el suelo.


Paso mas o menos 1 hora cuando deje de correr y pararme a descansar en un banco de un verde parque. Habia huido pero el tobillo estaba tan inflamado que pierna y pie parecian uno, y para colmo no habia probado bocado en dias. Rebusque en la mochila y nada mas que una manzana, ya un poco pasada, encontre y devore vorazmente. Para mitigar un poco mi dolor del pie lo meti en una fria fuente y mientras tanto intente evadir mi mente pensando en lo ocurrido en casa de Alex. No me explicaba como me había encontrado mi familia tan pronto. Más tarde, cuando entre en un bar pidiendo agua, todas mis preguntan fueron resultas. En la televisión había puesto uno de esos repugnantes programas sensacionalistas de media tardes y en el paarecia un anuncio de una chica desaparecida. Esa chica era yo. De repente me sentí objetivo de todas las miradas del cutre bar y dicidi huir dejando al camarero con el vaso en la mano y una pregunta a punto de salirle de la boca. Y he dejado mi confianza en manos de una persona y esta la había dejado caer, traicionandome, no pienso permitir caer en el mismo error dos veces. Aunque la verdad es que han sido más de un par de veces las que me he sentido traicionada e incomprendida por personas en las cuales yo hubiera dado hasta la mismisima vida. Alex había sido como un pequeño eclipse en mi forma de pensar, aunque durante ese eclipse note el cariño y la comprensión. Quizas la he juzgado a la ligera, no se, de todas maneras eso ya no importa.


Era mediatarde y desde esa manzana nada había bajado por mi garganta, así que tras discutirlo silenciosamente con mi conciencia y de lavarme la cara y arreglarme el pelo minimamente entre en un restaurante de comida italiana. Me sente en la terraza y cuando el camarero vino a pedir recado note como mi estomago se adueñaba de mi mente y pedi dos pizzas tamaño gigante o “molto grande“ como figuraba en la carta. Una especial de la casa que acabo en mi barriga escasos minutos despues de llegar a la mesa y una barbaco frente a la cual mi apetito se deshizo por lo que decidio doblarlar y disimuladamente meterla en la mochila rodeada de servilletas para que no chorreara. Espere unos momentos y cuando vi que el camarero entraba con una bandeja llena de platos, sin pensarlo me levante tranquilamente y puse rumbo hacía la esquina más cercana, evitando la puerta frontal del restaurante. Parecia como si mi pecho fuera a reventar. Mi corazón latia como pocas veces antes y con la misma fuerza que horas antes mi padre aporreo la puerta en casa de Alex. Temia que en cualquier momento la mano del camarero recayera sobre mi hombro, pasando la mayor vergüenza de mi vida y frustando con todo. Aunque ahora no se si eso hubiera sido mejor. Pero no, no fue así. Logre girar la esquina y fue entonces cuando acelete un poco el paso. No sabía a donde ir ni tampoco tenia ni idea de donde me encontraba. Me sentia perdida, pero extrañamente esa sensación me gusta por que significa que estoy en algo nuevo, algo que a descubrir. Hice entonces lo que considere más logico, seguir hacia adelante. Camine varias horas por las calles y note algunas miradas curiosas sobre mi. Se ha debido de extender mi anuncio. Segui andando, solo paraba para rellenar una botella de agua y cuando el dolor del pie se hacía insoportable, y llegue por fin al campo abierto. Me adentre un poco en un pequeño y seco bosque de pinos . Ese bosque seria mi dormitorio esa noche, la cual la pase bajo un par de ramas intentando luchar vanamente contra el frio.


Y bueno ya he dejado constacia del resfriado y el estado de mi pie, que no hace más que preocuparme. Pero siendo optimistas puedo ver que aunque el dolor no h a bajado la infalmación si, o eso quiero pensar.


Tras comer un cuarto de la carbonara, me puse en pie y lentamente continue mi odisea hacía ningun lugar. Sali del bosque y me tope con un largo prado de cebada. Me quede un tiempo admirando la belleza de aquello. Y fue en esos momentos cuando pense seriamente, por primera vez desde que sali, en mi familia, pues solia ver atardeceres como estos, antaño, cuando a mi hermano Vincent le dío por la fotografía. Me pregunte, y aun me pregunto: ¿como estara?, ¿le habra salido bien el examen de mates?, ¿le ha pedido salir a esa chica que le gusta?, ¿que estara haciendo ahora mismo?. Y lo mismo para mi hermana Sam y mis padres. Los mismos padres de los que he huido hace apenas 2 dias. Ahora me planteo de nuevo si hice bien en salir corriendo. Ahora mismo estaria en casa recuperandome de la inmensa broca, pero en casa, junto a una estufa, con ropa limpia y cenando algo caliente. Ahora podria estar...


No puedo seguir escribiendo más, no me siento co fuerzas y mi mano se esta resientiendo del frio. Mañana sera otro día.


Ojala pudiera llorar en los brazos de alguien pero desgraciadamente ni tengo el valor ni puedo llorar.


Tras una fria roca. Vickie V. 01/10/08 00:41

1 comentario:

Arjuna dijo...

Como dice el titulo , vas volando a las estrellas , ten paciencia , la soledad puede ser tu amiga cuando te des cuenta que tu eres la estrella a la que vuelas.-

Muchos saludos para ti y fuerza ( vendate ese tobillo ).-

Te saluda.-

Luis